Qué dulce estar contigo
y yo, qué dulce...
ay, si durara...
Más al poco
algo se estira puntiagudo
bajo mi ropa
es la espada de mi yo
y así, yo, "pero es que tú..."
y tú, "pero es que yo ..."
Y en eso
desenvainamos las espadas
y recomienza la guerra de los yos
Ay qué a gustito estoy contigo
si no tuvieras
un yo tan puntiagudo
Y tú, sí, qué a gusto
si mantuvieras
tu yo siempre enfundado.