
Sobre el lecho de hierba seca de la selva
en la tarde de abril a la hora posprandial
tumbado el tigre confiado dormitaba
Recuerdos de colmillos en cuellos de gacela.
La serpiente se acerca explorando el aire
con su lengua anticipa el sabor de su presa
Minúsculas escamas amarillas y negras
que se confunden con flores y con ramas
su silbido se oculta en un fondo de cigarras
Hasta que al atontado, taimada y sigilosa,
tigre con su espiral aprisiona y enlaza
fluida sobre la piel gatuna que ambiciona
Y atrapado el felino se defiende a bocados
a medias inconsciente, entre defensa y sueño
cazador sorprendido que adora la refriega
Tras saliva y sudor surge también la sangre
del hambre y el deseo el líquido triunfante
que marca la victoria sobre el momento incierto
Se apagan los gemidos de la súbita lucha
el felino vencido duda si muere o sueña
y si el dulce veneno lo mata o lo complace
El calor de la hora deja paso a la brisa
la serpiente se estira sobre la hierba ahíta
y el tigre la contempla su satisfecha víctima.
